La
combinación de las estrategias ofrecidas por la inteligencia emocional y el
aprendizaje colaborativo pudiera optimizar el proceso de incorporación
tecnológica a la formación docente, con la finalidad de superar las barreras
emocionales que pudieran existir para afrontar la alfabetización tecnológica
del recurso humano, componente esencial del proceso.
Algunas
pautas para producir aprendizaje colaborativo son:
a) estudio pormenorizado de
capacidades, deficiencias y posibilidades de los miembros del equipo.
b) establecimiento de metas
conjuntas, que incorporen las metas individuales.
c) elaboración de un plan de
acción, con responsabilidades específicas y encuentros para la evaluación del
proceso.
d) chequeo permanente del
progreso del equipo, a nivel individual y grupal.
e) cuidado de las relaciones socio
afectivas, a partir del sentido de pertenencia, respeto mutuo y la solidaridad.
f) discusiones progresivas en
torno al producto final.
Desde
el punto de vista pedagógico, las Tics representan ventajas para el proceso de
aprendizaje colaborativo, en cuanto a:
a) Estimular la comunicación
interpersonal, que es uno de los pilares fundamentales dentro de los entornos
de aprendizaje virtual, pues posibilita el intercambio de información y el diálogo
y discusión entre todas las personas implicadas en el proceso. En función del
diseño del curso, existen herramientas que integran diferentes aplicaciones de
comunicación interpersonal o herramientas de comunicación ya existentes (como
el correo electrónico o el chat). Estas aplicaciones pueden ser síncronas, como
el audio/videoconferencia, las pizarras electrónicas o los espacios virtuales y
asíncronas como los foros o listas de discusión.
b) Las nuevas tecnologías
facilitan el trabajo colaborativo, al permitir que los aprendices compartan información,
trabajen con documentos conjuntos y faciliten la solución de problemas y toma
de decisiones.
Algunas
utilidades específicas de las herramientas tecnológicas para el aprendizaje
cooperativo son:
transferencia
de ficheros, aplicaciones compartidas, asignación de tareas, calendarios, chat,
convocatoria de reuniones, lluvia de ideas, mapas conceptuales, navegación
compartida, notas, pizarra compartida, votaciones, etc.
c) Seguimiento del progreso
del grupo, a nivel individual y colectivo; esta información puede venir a través
de los resultados de ejercicios y trabajos, test de autoevaluación y coevaluación,
estadística de los itinerarios seguidos en los materiales de aprendizaje,
participación de los estudiantes a través de herramientas de comunicación,
número de veces que han accedido estos al sistema, tiempo invertido en cada
sesión y otros indicadores que se generan automáticamente y que el docente
podrá chequear para ponderar el trabajo de cada grupo, pero a su vez los
estudiantes podrán también visualizar el trabajo que tanto ellos como el resto
de los grupos han efectuado y aplicar a tiempo correctivos y estrategias meta
cognitivas que tiendan a remediar un desempeño inadecuado.
d) Acceso a información y
contenidos de aprendizaje: mediante las bases de datos on line o bibliográficas,
sistemas de información orientados al objeto, libros electrónicos, publicaciones
en red, centros de interés, enciclopedias, hipermedias, simulaciones y
prácticas tutoriales que permiten a los estudiantes intercambiar direcciones,
diversificar recursos e integrar perspectivas múltiples.
e) Gestión y administración de
los alumnos: permite el acceso a toda aquella información vinculada con el
expediente del estudiante e información adicional, que le pueda ser útil al docente
en un momento dado, para la integración de grupos o para facilitar su
desarrollo y consolidación.
f) Creación de ejercicios de
evaluación y autoevaluación, con los que el docente podrá conocer el nivel de
logro y rediseñar la experiencia de acuerdo a su ritmo y nivel y al estudiante
le ofrecerán retroalimentación sobre el nivel de desempeño.
En
la medida en que se van identificando nuevas competencias relevantes para el
mundo de la información y el conocimiento en el que vivimos, van surgiendo
nuevos modelos formativos, que en sus concreciones tendrán que adaptarse a las
exigencias, requerimientos y oportunidades que la evolución tecnológica
representa; la formación interactiva online, amplía los maestros disponibles y
las informaciones y experiencias para compartir, lo que por otra vía resultaría
imposible, además propician una postura de flexibilidad cognitiva, pues cada
usuario puede establecer itinerarios particulares y recorrerlos según su gusto
y necesidad: textos, proyectos, propuestas, experiencias, nuevos medios para la
interacción y el trabajo con los aprendices y docentes conocidos cara a cara o
con otros remotos e invisibles, enriquecen el proceso de aprendizaje y abren la
voluntad de cooperar que en la presencialidad quizás permanecería pasiva,
cubierta por el temor de hablar o el miedo escénico de interactuar en un grupo
que no siempre tiene tolerancia y receptividad hacia todos sus miembros por
igual; De allí que las principales ventajas derivadas del uso de estrategias de
aprendizaje colaborativo, derivan en el desarrollo y mejora continua de las
competencias del docente para ejercer el apoyo y acompañamiento responsables y
creativos y en cuanto al estudiante, el desarrollo de estrategias de relación social,
meta cognición y meta evaluación, lo que le confiere mayor autonomía y pertinencia
a sus participaciones, sin embargo cabe señalar que, al evaluar su eficiencia
en términos de la educación y crecimiento emocional de individuos y grupos de
trabajo, es mucho lo que aún aporta la presencialidad. Los grupos de
aprendizaje no van a volverse colaborativos tan sólo por estar en la red. Es
necesario identificar, evaluar y aumentar los recursos emocionales y las
aptitudes sociales de los integrantes de cada grupo y del grupo como tal y esto
se logra definiendo y modelando valores que impacten el desarrollo humano de
los aprendices. La mejor propuesta formativa será en todo caso, aquella que
pueda conjugar cada estrategia de la forma más conveniente y en su justa
dimensión, sin abusar o subestimar su uso y sin olvidar que el fin educativo,
que es el bienestar social y el desarrollo debe prevalecer y orientar cualquier
acción educativa que se emprenda.
REFERENCIAS:
Calzadilla,
M. E. aprendizaje colaborativo y tecnologías de la información y la comunicación.
Venezuela. Recuperado el 28 de septiembre de: http://ciiesregion8.com.ar/portal/wp-content/uploads/2016/04/Calzadilla-aprendizaje-colaborativo1.pdf
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